• Poblado desde 4000 años antes de nuestra era, Otíñar es un lugar de incalculable valor histórico y natural.
  • Punto estratégico –control de paso hacia Granada– durante el Medievo. Tras la reconquista cristiana, se llevan a cabo iniciativas con el objetivo de fijar un núcleo poblacional.
  • Tras varios intentos baldíos y siglos de sobreexplotación de los recursos forestales, finalmente en 1826 se establece la reedificación de la antigua villa de Otíñar tras adquirir José Cañada Rojo sus tierras.
  • En 1831 María Cristina de Borbón fue declarada patrona de la villa, pasando la villa a llamarse Santa Cristina.
  • La estructura social de la aldea era la de un verdadero señorío, quedando patente en numerosos textos y artículos de la época. Sirva de ejemplo el artículo titulado “La Aldea con Amo” que Luis Bello publicó en el diario El Sol, un 29 de julio de 1928.
  • La despoblación definitiva de la aldea –que llegó a contar con 400 habitantes– se produce en la década de los 70 del siglo pasado. El abandono de la agricultura de subsistencia y las presiones de los dueños provocan la emigración de sus últimos habitantes.