• Apenas a un kilómetro de Castellar, situado sobre una cornisa rocosa en un entorno conocido como los Altos del Sotillo se encuentra este santuario ibérico que data del siglo IV a.C.
  • Tres cuevas naturales conforman el santuario, siendo la mayor de ellas la Caverna del Ídolo, con 32 metros cuadrados de superficie.
  • El núcleo central está constituido por la Cueva de la Lobera, que contaba con hasta cinco cuevas anexas que pudieron ser usadas como vivienda.
  • Frente a la Caverna del Ídolo se situaba una explanada artificial de unos 170 metros cuadrados donde los fieles adoraban a las divinidades íberas como la luna o la diosa de la fertilidad.
  • El santuario se estructuraba en varias terrazas comunicadas por rampas y escaleras monumentales.
  • Se han hallado multitud de exvotos –figuras humanas y de animales domésticos– de bronce, cuyo tamaño oscila entre los 2 y los 14 centímetros, que consistían en la ofrenda que los fieles depositaban ante los dioses.